Bueno, ahora relájate. Tienes sueño, cada vez más. Tus párpados pesan. Cuando cuente hasta tres estarás profundamente dormido. Uno, los párpados te pesan cada vez más... Dos, sientes que no puedes mantener los brazos en alto, y caen sobre los brazos del sillón, tres, estás dormido:
Cuéntame, ¿Dónde estás?
Estoy en un pequeño pueblito de la alpujarra granadina, se llama Narila,es un anejo de Cádiar. He venido aquí a pasar el fin de semana con tres personas muy queridas. Ahora es de noche, hemos tenido un día delicioso y al anochecer ha llovido.
¿Y ahora es de noche?
Sí, es de noche, los críos ya están durmiendo y me dispongo a dar un paseo, me encanta el olor del campo cuando acaba de llover. Los niños están en buenas manos porque ella prefiere quedarse leyendo un libro en el sofá.
¿Vas a salir?
Sí, de hecho ya estoy en la calle.
¿Y que ves?
Pues, ... estoy subiendo una cuesta muy empinada. Voy camino de la ermita de Santa Rita. Esta tarde estuvimos allí con el coche, y me asomé a la mirilla que hay en la puerta, pero no se veía gran cosa debido al resplandor del sol. Ahora voy subiendo la cuesta, que a partir de un punto se queda casi a oscuras porque ya no hay más farolas. Lo que sucede es que aún está un poco nublado, y la luz del pueblo se refleja en ese "techo" de nubes, alumbrando tenuemente el camino, algo parecido a lo que hace la luna llena. Estoy llegando arriba, guiado casi más por la intuición que por la vista, y casi disculpándome por el "estruendo" que hacen mis suelas al pisar el suelo mojado, interrumpiendo la quietud de la noche. Ya diviso el precioso farol que adorna la fachada principal de la ermita, y que le da ese aspecto tan romántico al lugar con su tenue luz amarilla.
Me acerco a la puerta, y me asomo a la mirilla esperando ver algo más que antes: el premio es desmesuradamente desproporcionado. Por si me quedaba alguna duda sobre si merecía la pena la caminata. Lo que contemplo es hermoso, perfectamente iluminado ahora. Un pequeño altar, con la imagen de la santa,dos bancos de iglesia con reclinatorio, unos cuantos cirios encendidos, en definitiva, una muestra clara de hasta donde llega la devoción humana bien entendida. Veo ahí un espacio que sin duda te invita a rezar si eres creyente y tienes fe, o al menos a guardar el más considerado respeto. No sé si merezco contemplar tanta belleza.
He caido sentado en el tranco de la puerta, y me repito mentalmente (no sé si incluso en voz alta) qué bonito! que bonito!
Me rodea un silencio hermoso... bueno no, silencio no: escucho voces lejanas,de personas que conversan a la fresquita, allá abajo en sus puertas. Escucho a dos perros ladras a los lejos, y a los grillos, y el gotear del agua de lluvia que ha empapado los pinos, haciendo que huela tan bien! también escucho un rumor de agua, parece que proviene de algún tipo de desague que discurre por debajo de una tapa metálica cercana...
La zona es barrida brevemente por unas luces potentes, que me recuerdan a un faro costero: es un coche que pasa por una carretera sinuosa que discurre un poco más arriba a lo lejos, tan lejos que ni siquiera se escucha el motor: mejor...
Pues ahí estoy yo, pensando que vaya regalo que he recibido esta noche tan sólo por darme un paseo, y creo que es irrepetible. Espero que al acabar de la sesión no digas ese consabido "al despertar no recordarás nada" porque esto no quiero que se me olvide nunca.
Ahora ya estoy bajando la cuesta, me voy, con pena, quizá por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno, porque la realidad es que nada me obliga a irme, quizá lo que pase es que estoy demasiado acostumbrado a ir siempre con prisas, y a pensar que no me merezco cosas tan buenas. Mientras bajo la cuesta, sin ver ni torta, pienso que los grillos son como las antenas de telefonía móvil, o los hot-spot de las wifi, porque nunca dejas de oirlos, pero es imposible que sigas oyendo igual de alto siempre al mismo, y no creo que se dediquen a seguirte: se van relevando, para que no te quedes sin cobertura
Creo que estás empezando a desvariar: anda,cuando cuente tres despertarás, uno, dos, tres!


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